Seis ejes que debe observar la nueva política exterior y de inversión de Bolivia
La tendencia actual se enfoca en el minilateralismo, que agiliza las actuaciones diplomáticas y la solución de necesidades de los Estados, buscando superar las trabas burocráticas en la toma de decisiones del multilateralismo.
En los próximos días se lanzará por parte del Jefe de Estado, la nueva Política Exterior de Bolivia, su contenido aún no fue difundido y se espera sea personalizada acorde al ámbito de actuación en cada caso. En la diplomacia seria, practicada por diplomáticos de carrera, se trabaja a partir de la interrelación de tres áreas íntimamente ligadas, una de ellas la Política Exterior, que marca la guía a seguir dentro de las concepciones de las políticas públicas desarrolladas en el interior de un país.
En el caso de Bolivia, como se explicó anteriormente, la Política Exterior (PE) responde a lineamientos establecidos por el presidente y jefe de Estado de turno, emergente de lo establecido en la propia CPE y la Ley Nº 465, aún vigente; coadyuvado en su concepción, construcción y desarrollo por el vicepresidente y el Servicio de Relaciones Exteriores a la cabeza del ministro del ramo. De allí que, su implementación en Bolivia responda al gobierno de turno y adolezca de sostenibilidad en el tiempo, no porque las autoridades así lo quieran, sino porque la propia norma suprema posee vacíos al respecto, que permiten esa inestabilidad.
Nadie debe soslayar que el actual gobierno, recibió un Estado al borde de la crisis e inviabilidad total, aislado y parte del eje del mal de naciones parias. La reconstrucción de las relaciones internacionales que asumió el actual Jefe de Estado debe destacarse, no es algo menor, principalmente por su atinada participación en foros internacionales de alta incidencia, que junto al apoyo de países de corte liberal-democrático, como EEUU principalmente, Israel, Argentina, Paraguay y otros, junto a la Cooperación Internacional de prestigio como el BM, BID, CAF, FMI, Millenium Challenge Corporation (MCC), OCDE, ONU, OEA y otras, permitieron que Bolivia recupere su credibilidad que deberá mantenerse, siendo el mayor de los desafíos actuales.
La nueva PE de Bolivia, debe considerar para su construcción áreas relacionadas a la geopolítica (parte de ésta, la geoeconomía y geoestrategia imperante, así como prospectivas), conflictos armados y la cooperación internacional. Ejemplo de lo mencionado: incidencia del precio mundial del barril de petróleo consumido por Bolivia que impacta en la provisión interna, derivados de los conflictos armados en el Medio Oriente (Estrecho de Ormuz) y necesidad de cooperación internacional para su traslado como la inversión de los ductos de Sica Sica (OSSA-2), así como financiamientos para el flujo del energético al interior del país.
En el plano interno, en la búsqueda de inversiones, trabas constitucionalizadas reflejadas en los artículos 320 y 366 de la CPE, que son reactivos para la IED por imposiciones de sometimiento a tribunales arbitrales nacionales y sujetas, luego, a ejecutorias en la jurisdicción civil-comercial de Bolivia. Lo que repercute en inseguridad jurídica para inversores, sumado a las percepciones de corrupción. También plantear reemplazos para la Ley Nº 465, Ley Nº 401, Ley Nº 516 y otras.
En el plano mundial, la tendencia actual se enfoca en el minilateralismo, que agiliza las actuaciones diplomáticas y la solución de necesidades de los Estados, buscando superar las trabas burocráticas en la toma de decisiones del multilateralismo. Esto, a pesar de los artículos de la CPE, permitiría suscribir acuerdos de inversión y comerciales específicos con socios regionales como el Mercosur, CAN o de otras zonas del planeta, aprovechando el minilateralismo a favor de intereses concretos, como los minerales estratégicos y tierras raras, de alta demanda actualmente y valor geoestratégico para la demanda mundial, a partir de recursos de Bolivia.
Dada la fragmentación geopolítica y geoeconómica del mundo, la cooperación internacional es uno de los ejes fundamentales para articular los demás. El segundo eje, es la tecnología, la disrupción de herramientas impulsadas a partir de IA abarcan diversas áreas de desarrollo para la humanidad, debiendo ser aprovechada por la nación boliviana, para destrabar nuevas fuentes de crecimiento económico. Tercer eje, fomentar la escalabilidad e innovación, a partir de nuevas propuestas de desarrollo en la que las universidades y la inventiva boliviana deben ser respaldadas y protegidas por el Estado para su crecimiento ordenado y PI.
El cuarto eje, enfocado a potenciar el medioambiente, biodiversidad y RRNN, con enfoque en la sostenibilidad, sin que su cuidado y preservación signifiquen trabas para el desarrollo, pues las soluciones con ayuda de tecnologías disruptivas facilitan su planteamiento e implementación, como la incidencia de bonos sostenibles y de carbono, en mercados de valores regulados que ya contemplan criptoactivos tokenizados y mueven miles de millones de dólares anualmente. El quinto eje, la inversión priorizando el capital humano del país, el más valioso para el crecimiento de cualquier país, con enfoque en la resiliencia total con segmentación de grupos etarios y capacitación especializada con agrupación tipo cluster, sin límites de edad, los requerimos a todos.
Por último, el eje más relevante para la realidad boliviana, el de la seguridad, no sólo jurídica, sino integral, que incluya el desarrollo de capacidades para el combate del crimen organizado en escenarios híbridos y asimétricos, no sólo del tipo violento, también los del tipo de legitimación de activos, incluyendo los digitales, financiamiento al terrorismo que involucra narcotráfico, minería ilegal, tráfico de armas, personas, bloqueos, desestabilización política, insurgencia y activismo político que engloba a ciberguerreros y ciberataques. Con sistemas de justicia serios e independientes para su represión legal con independencia de poderes, retornando así al eje de la cooperación internacional que será transversal a los otros y la búsqueda de inversiones para lograr que el mundo llegue a Bolivia y Bolivia llegue al mundo con base en la nueva PE del Estado.